¿Barco zombi? Así son los buques que transportan petróleo, pero ocultan su cargamento en Venezuela

La flota fantasma: una red de buques que desafía las sanciones

En los últimos años, ha emergido una red clandestina de buques conocida como “flota fantasma” o “flota oscura”, compuesta por embarcaciones que transportan petróleo de países sancionados, como Venezuela, evadiendo las restricciones internacionales. Estos “barcos zombi” operan con tácticas diseñadas para ocultar su carga y origen, desafiando los esfuerzos de monitoreo global.

Características y tácticas de los buques fantasma

La flota fantasma se caracteriza por el uso de buques envejecidos, a menudo sin seguro y registrados bajo banderas de conveniencia en países con regulaciones laxas. Estas embarcaciones recurren a diversas tácticas para ocultar sus actividades:

  • Desactivación del AIS: Apagan sus sistemas de identificación automática para evitar ser rastreados.
  • Suplantación de identidad: Asumen la identidad de otros barcos, incluso de aquellos que han sido desmantelados.
  • Manipulación de señales: Alteran o falsifican datos de ubicación para confundir a las autoridades.

Por ejemplo, el buque Freesia I fue identificado en la terminal petrolera venezolana de José en mayo de 2025. Posteriormente, cambió su destino a “Alta Mar” y apagó su transpondedor frente a la Guayana Francesa, dificultando su rastreo. 

Impacto ambiental y riesgos asociados

El uso de buques antiguos y mal mantenidos incrementa el riesgo de accidentes marítimos y derrames de petróleo. Desde 2022, se han documentado al menos 50 incidentes relacionados con la flota oscura, incluyendo choques, incendios y derrames. 

Respuesta internacional y desafíos

Las autoridades internacionales han intensificado sus esfuerzos para interceptar y sancionar a estos buques. En diciembre de 2025, Estados Unidos interceptó el petrolero Centuries, que transportaba petróleo sancionado de PDVSA, acusando al gobierno de Maduro de utilizar banderas falsas para traficar crudo. 

Sin embargo, la naturaleza clandestina de la flota fantasma y sus tácticas sofisticadas presentan desafíos significativos para las autoridades. La colaboración internacional y el desarrollo de tecnologías avanzadas de monitoreo son esenciales para abordar este problema.

Conclusión

Los “barcos zombi” representan una amenaza tanto para la seguridad marítima como para el medio ambiente. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para identificar y sancionar a estas embarcaciones, garantizando la transparencia y legalidad en el comercio marítimo global.

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