Pemex admite responsabilidad en el derrame del Golfo de México

La administración federal ha revelado detalles críticos sobre el desastre ambiental ocurrido a inicios de este año, confirmando que la fuga de un oleoducto de 36 pulgadas fue la causa raíz. Víctor Rodríguez Padilla, director general de Pemex, informó que el incidente se originó en el activo Abkatún-Pol-Chuc, donde el personal operativo ocultó información vital durante las etapas iniciales de la emergencia.

Durante las labores de contención, se recuperaron al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa, una cifra que contradice las versiones preliminares que minimizaban la magnitud del evento. Por consiguiente, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) ha formalizado una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República.

Separación de cargos y fallas en los protocolos de seguridad

La investigación interna ha derivado en la remoción de tres altos mandos dentro de la estructura de la petrolera para garantizar la imparcialidad de los procesos legales. Ellos son, el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental de Pemex, junto con los coordinadores de control marino y derrames, han sido apartados de sus funciones.

Puesto que los trabajadores ocultaron bitácoras de navegación y negaron sistemáticamente la fuga, la dirección general tuvo que intervenir directamente para obtener los reportes mediante oficios.

De igual manera, se detectó que la válvula principal del ducto se cerró ocho días después de detectarse la fuga, una tardanza que amplificó el daño ecológico. Las inconsistencias entre el despliegue de 11 embarcaciones y la versión oficial de un “incidente menor” evidenciaron una ruptura profunda en la cadena de mando y comunicación.

Impacto ambiental y monitoreo en las costas del Golfo

A pesar de la gravedad del vertido, las autoridades ambientales mantienen un monitoreo constante sobre la fauna local para evaluar las consecuencias a largo plazo. Marina Robles García, subsecretaria de la Semarnat, declaró que se han atendido individuos de tortuga afectados por el hidrocarburo, registrando lamentablemente 12 fallecimientos.

Sin embargo, aclaró que hasta el momento no se observa una muerte masiva de especies en las playas mexicanas tras el derrame del 6 de febrero.

Debido a que las investigaciones sugieren que podrían existir múltiples fuentes de emisión, Pemex continuará realizando sobrevuelos y simulaciones numéricas de dispersión. Por esta razón, la empresa se comprometió a revisar íntegramente sus protocolos de integridad mecánica para evitar que una falta de información similar vuelva a comprometer la soberanía ambiental del país.

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