La construcción del Tren Maya en la península de Yucatán enfrenta un desafío mayúsculo: el terreno kárstico, compuesto por rocas calcáreas altamente porosas, cuevas, cavernas y cenotes. Este tipo de suelo presenta un alto riesgo para infraestructuras pesadas debido a su propensión a la disolución y a los hundimientos.
Riesgos Ambientales y Geotécnicos Según Manifestaciones de Impacto Ambiental
Desde las primeras fases del proyecto, diversas Manifestaciones de Impacto Ambiental (MIA) han advertido sobre los peligros de construir sobre esta plataforma carbonatada. La MIA de la Fase 1 destaca que el riesgo de karsticidad es muy alto, lo que incrementa la vulnerabilidad ante posibles hundimientos y colapsos.
Opiniones de Expertos
Especialistas como Fernanda Lases Hernández, de la UNAM, señalan que las vibraciones constantes del tren podrían agravar las fracturas subterráneas, acelerando procesos de colapso y afectando la estabilidad del terreno.
El Caso Crítico del Tramo 5 Sur
El Tramo 5 Sur, entre Playa del Carmen y Tulum, ha sido identificado como la zona de mayor peligro. Investigaciones muestran que el 68% de este trayecto se asienta sobre suelo hueco o de alta karsticidad, lo que ha llevado a la construcción de viaductos elevados sobre pilotes para sortear cenotes y cuevas. Además, se han reportado daños en cavernas —como Dos Balas y Oppenheimer—, donde se observan huecos en los techos generados por las vibraciones de las obras.
Medidas de Mitigación Adoptadas y Preocupaciones Vigentes
Para reducir el riesgo, se han implementado viaductos elevados y materiales como el basalto para absorber las vibraciones. Sin embargo, expertos advierten que estas soluciones podrían ser insuficientes para garantizar la estabilidad a largo plazo del Tren Maya y la protección de los frágiles ecosistemas subterráneos. La comunidad científica y ambientalista insiste en la necesidad de estudios geotécnicos más exhaustivos, ya que el sistema de agua subterráneo de la región es vital y podría verse seriamente afectado.
Conclusión
El Tren Maya es un proyecto emblemático para el desarrollo del sureste mexicano, pero la naturaleza del suelo kárstico exige medidas de mitigación cuidadosas y un monitoreo científico continuo para evitar riesgos de colapso y daños irreversibles al medio ambiente.












