El Río Bravo llegó este 1 de octubre a 2.96 metros en Ciudad Juárez, por encima del nivel de inundación de 2.59. A las 6:05 la lectura iba en 2.87. El agua se salió de forma parcial a la altura del bulevar Bernardo Norzagaray y en las avenidas Del Charro y Juan Pablo II. No hubo daños a viviendas, reportó el corresponsal Jesús Estrada.
De Nuevo México a la zona urbana
El caudal subió a 130 metros cúbicos por segundo. El agua bajó del condado de Doña Ana y de la Sierra de Socorro, en Nuevo México, alimentada por los remanentes del huracán Polo. El río entró a la traza urbana, no a las casas. El efecto inmediato estuvo en el tránsito. Cerca de un kilómetro de vía quedó reducido a dos carriles.
Norzagaray, Del Charro y Juan Pablo II concentran el agua que rebasó la orilla. El tránsito es lo que se cortó.
El Río Bravo, arriba de la crecida de 2006
El 1 de agosto de 2006 el río marcó 2.83 metros en este tramo, y el pico de este octubre quedó por encima. La comparación sirve para medir la crecida, no para suponer un daño que el reporte no trae. Hace veinte años la referencia quedó abajo del registro de esta mañana y, aun así, las viviendas no se inundaron.
Ciudad Juárez amanece con el cauce dentro de la traza urbana y con un tramo largo operando a media calzada. Polo ya no figura como huracán. Lo que llegó a la ciudad fue el agua que sus remanentes dejaron en Nuevo México y que el Bravo empujó hasta las avenidas.
El problema de esta mañana es de nivel y de carriles, no de casas anegadas. En una ciudad que usa el río como límite con Estados Unidos, la crecida convirtió ese límite en un problema de tránsito. Hay un tramo en el que los conductores perdieron carriles mientras el nivel seguía arriba del umbral. La medición de las 6:05 ya estaba fuera de cauce, y el máximo del día subió un poco más, todavía sin tocar viviendas.











