Rancho Izaguirre: Centro de Tortura y Crimen del CJNG en Jalisco

El Rancho Izaguirre, situado en los Valles de Jalisco, fue desmantelado como un centro de adiestramiento forzado operado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Este sitio no solo era utilizado para entrenar a integrantes del CJNG, sino que, según los estremecedores testimonios de dos sobrevivientes, funcionaba como una finca de tortura, asesinato y desaparición de personas.

Testimonios de las Víctimas: Entre la Tortura y el Miedo

Rescatados durante un operativo de la Guardia Nacional el 18 de septiembre de 2024, los sobrevivientes relataron las condiciones atroces a las que fueron sometidos. Uno de ellos fue obligado a recolectar leña que luego sería utilizada para intentar quemarlo. También sufrió golpes, estuvo envuelto en plástico transparente y permaneció encerrado en un baño por horas, mientras escuchaba torturas a otros cautivos.

La segunda víctima, interceptada por policías municipales de Tala y posteriormente entregada a integrantes del CJNG, narró que fue golpeada con palos, envuelta en plástico y quemada con un vaso, evidenciando la brutalidad sistemática en el Rancho Izaguirre.

Operativo de la Guardia Nacional y Versiones Contradictorias

El operativo de rescate presentó discrepancias entre los reportes oficiales. Mientras que el C5 de Jalisco recibió la alerta a las 15:12 horas, la mayoría de los agentes de la Guardia Nacional aseguraron haber sido informados hasta las 17:55, llegando al lugar casi cinco horas después. Al ingresar, escucharon detonaciones y encontraron a dos personas esposadas, así como un cuerpo envuelto en plástico.

Condenas Históricas y Nuevas Detenciones

Tras una exhaustiva investigación, un Tribunal Colegiado halló responsables a diez detenidos por desaparición y homicidio calificado, condenándolos a 141 años y tres meses de prisión cada uno. Los esfuerzos policiales continuaron con la captura de cinco personas más, incluidos tres policías municipales de Tala y José Gregorio “N”, conocido como El Lastra, presunto operador del rancho y subordinado de El Sapo.

El caso Rancho Izaguirre revela la compleja red de fincas dedicadas al crimen organizado en Jalisco y subraya la urgencia de una respuesta integral para erradicar estos centros de violencia y garantizar justicia a las víctimas.

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