Pemex, la empresa petrolera estatal de México, se ha negado a revelar los comprobantes de pago de Cuba por los despachos recientes de petróleo crudo. La exportación se administra a través de Gasolinas Bienestar, una filial creada en julio de 2023, la cual ha argumentado que se trata de un tema ‘privado’, ya que opera como sociedad mercantil de derecho privado y no está sujeta a las normas de transparencia pública. Pese a ello, expertos y organismos de transparencia señalan que Pemex, al recibir fondos públicos, debería publicar información completa sobre el uso de recursos, conforme al artículo 6 de la Constitución mexicana.
Gasolinas Bienestar gestiona entre 19,000 y 23,000 barriles diarios de petróleo enviados a la isla, cifra que equivale al 3.3% de las exportaciones de Pemex, con un valor estimado de 1,300 millones de dólares. Esta operación ha sido objeto de críticas, pues las ventas a Estados Unidos han disminuido 40% en los últimos dos años, lo que afecta tanto los ingresos de Pemex como su aportación al erario federal. Especialistas advierten que la creación de filiales obedece a intereses que buscan eludir posibles sanciones de EE.UU. y aumentar la opacidad en el manejo de los recursos, restando herramientas de control y rendición de cuentas.
El director de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez, subraya que la naturaleza pública de los fondos manejados exige máxima transparencia. Añade que los acuerdos energéticos internacionales impactan la seguridad energética nacional, asunto que debe ser de conocimiento colectivo. A su vez, Ana Lilia Moreno de México Evalúa critica que la opacidad en Pemex responde a razones políticas y no a estrategias comerciales o de beneficio social.
Esta situación no es exclusiva de Gasolinas Bienestar. Otras filiales de Pemex, como la encargada de la refinería de Dos Bocas, fueron constituidas bajo el mismo modelo de derecho privado, lo que dificulta la fiscalización. Por ejemplo, la inversión inicial prometida para Dos Bocas fue de 8 mil millones de dólares, pero el costo ya se eleva a cerca de 21 mil millones de dólares. Además, proyectos como Gas del Bienestar, creado para reducir tarifas, no han logrado generar utilidades, profundizando las dudas sobre el rumbo y la transparencia de la empresa estatal.
En resumen, la gestión y la opacidad de las filiales de Pemex plantean serios cuestionamientos sobre la rendición de cuentas, el adecuado uso de los recursos públicos y la seguridad energética del país.












