Pedro Haces Barba, líder sindical y diputado de Morena, ha generado controversia en el Congreso al regalar 400 arcones de lujo a diputados de todas las bancadas. Lo que más llama la atención es el origen de los obsequios: provienen de ‘Finca Rocío’, la chocolatería artesanal operada por los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Cada arcón, valuado en 3,500 pesos, incluye tequila, bombones de chocolate con relleno de tequila y una moneda de chocolate con el escudo nacional, sumando un gasto total de 1.4 millones de pesos. Este reparto ha sido reportado por el periodista Carlos Loret de Mola y ha encendido el debate sobre la relación entre política y negocios familiares en México.
‘Finca Rocío’, la empresa involucrada, es propiedad de José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso López Beltrán. Esta chocolatería se distingue por controlar todo el proceso: desde la cosecha del cacao hasta la producción final de chocolates finos. Su primera tienda se abrió en el Centro Histórico de la CDMX en 2020, y más tarde inauguraron una sucursal en Villahermosa, Tabasco.
El gesto generoso de Pedro Haces ha levantado sospechas de un posible conflicto de intereses y ha puesto el foco en la transparencia y ética de los funcionarios públicos mexicanos. Si bien no existen pruebas de ilegalidad en la compra de estos arcones, el caso reaviva el debate sobre el uso de recursos públicos y los vínculos familiares en la administración política.
Mientras algunos legisladores aceptaron agradecidos el regalo, otros manifestaron inquietud por el elevado gasto y la elección de la empresa proveedora. Este episodio subraya que en la política mexicana, incluso los gestos amables pueden ser motivo de escrutinio público y discusión sobre integridad y rendición de cuentas.












