Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, vive una nueva ola de violencia que ha afectado gravemente la movilidad y la seguridad de sus habitantes. Este domingo 28 de septiembre, al menos tres unidades del transporte público fueron incendiadas en distintos puntos de la ciudad, provocando la suspensión de varios servicios y dejando a decenas de usuarios varados.
Incidentes violentos contra el transporte público
La jornada violenta inició en la madrugada, cuando un autobús fue incendiado cerca de la central de autobuses, donde se encontró una garrafa con gasolina como indicio del ataque provocado. Horas más tarde, una camioneta Urvan resultó quemada en la zona noroeste, incidente donde dos mujeres sufrieron lesiones. Además, sujetos armados incendiaron un taxi en la carretera federal México-Acapulco, a la altura del tramo Ocotito-Tierra Colorada, bloqueando aún más el acceso de los ciudadanos al transporte público en la región.
Recursos de emergencia y respuesta limitada
La violencia llevó a que varias rutas limitaran sus operaciones ante el temor de nuevos ataques. Ante la escasez de transporte, cuerpos de Bomberos y la Policía Municipal de Chilpancingo tuvieron que ayudar a trasladar a las personas al centro de la ciudad, mostrando la urgencia de la situación y la sobrecarga de los servicios de emergencia.
Solicitud de intervención federal para contener la violencia
El alcalde Gustavo Alarcón Herrera encabezó la solicitud formal de respaldo al Gobierno federal. En un comunicado urgente, pidió la intervención de la Presidenta Claudia Sheinbaum y del secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, para frenar la violencia y pacificar la capital guerrerense. Alarcón Herrera aseguró que las autoridades municipales ya habían alertado con anterioridad a los gobiernos estatal y federal sobre la presencia de grupos armados y posibles brotes de violencia en comunidades como El Ocotito.
Contexto: enfrentamientos y demandas de seguridad
Los ataques recientes no son hechos aislados, sino que forman parte de una escalada de enfrentamientos entre organizaciones criminales como Los Ardillos y Los Tlacos. El jueves pasado, habitantes de El Ocotito bloquearon la Autopista del Sol para exigir mejores condiciones de seguridad, señalando la urgente necesidad de apoyo y atención por parte de las autoridades. La reciente ola de violencia también ha registrado asesinatos contra comerciantes y enfrentamientos armados en distintas zonas del municipio.
La crisis en Chilpancingo requiere respuestas inmediatas y coordinadas entre los niveles de gobierno para restablecer la paz y proteger a la ciudadanía.












