La reciente controversia en torno al senador Gerardo Fernández Noroña ha captado la atención pública tras revelarse que una propiedad vinculada a él en Tepoztlán, Morelos, no está inscrita en el catastro municipal ni paga impuesto predial. Según las leyes de Morelos, todo inmueble debe estar registrado y cumplir con el pago de este impuesto, sin importar su uso o tipo. No obstante, el alcalde Perseo Quiroz confirmó que la residencia en cuestión no figura en los archivos oficiales.
Noroña, a través de sus redes sociales, se defendió acusando al alcalde de incompetencia y afirmó que él no posee ninguna propiedad a su nombre en Tepoztlán, por lo que no tiene obligación de cubrir el predial. Aclaró que es el dueño legítimo —quien está pagando la casa— quien debe asumir esa responsabilidad fiscal, sugiriendo que la controversia responde a problemas administrativos o incluso corrupción municipal.
El caso tomó mayor relevancia cuando se supo que la propiedad está valuada en aproximadamente 12 millones de pesos y fue adquirida mediante un crédito personal, según la declaración patrimonial presentada por Noroña en 2024. El periodista Jorge García Orozco publicó la información, detonando críticas sobre la transparencia y legalidad en las adquisiciones del senador.
Por otra parte, el Comisariado de Bienes Comunales de Tepoztlán sostuvo que tampoco existe registro bajo el nombre de Noroña y alertó que la vivienda se ubica en el Paraje Mozoquila, zona natural protegida, lo que añade un nivel extra de escrutinio debido a las regulaciones ambientales vigentes.
Este episodio ocurre a días de concluir la gestión de Noroña como presidente de la Mesa Directiva del Senado y ha vuelto a abrir el debate sobre ética, transparencia y obligaciones legales de los servidores públicos en México.












