El físico belga Francis Halzen, de 82 años y Premio Nobel de Física 2026, contó que en 1991 escribió un artículo que proponía usar inteligencia artificial para analizar datos. Además, explicó que solo con redes neuronales su equipo logró distinguir con certeza la Vía Láctea en los datos de neutrinos.
Halzen impulsó el observatorio de neutrinos IceCube, compuesto por 5,484 detectores ópticos instalados en las profundidades del hielo de la Antártida. Habló en rueda de prensa en la ciudad italiana de Turín, según La Jornada y AFP.
Francis Halzen y las redes neuronales
“Las primeras redes neuronales aparecieron a finales de la década de 1980, y estoy muy orgulloso de haber escrito un artículo en 1991”, explicó Francis Halzen. En ese texto, propuso utilizar la IA para analizar datos de una parte de un experimento de física clásica.
Durante años, su equipo recurrió a esas herramientas de manera ocasional. “Eso cambió hace unos años, cuando aparecieron estas redes neuronales tan potentes”, añadió el científico.
Por ello, el aprendizaje automático resultó decisivo para el proyecto. “Hemos empezado por fin a distinguir la Vía Láctea en nuestros datos, y ahora la hemos identificado con certeza”, afirmó.
IceCube, un observatorio en el hielo
El neutrino es una partícula elemental abundante en el universo, pero difícil de detectar. Carece de carga eléctrica, tiene una masa ínfima y atraviesa casi todo sin interactuar.
De acuerdo con el Instituto Galego de Física de Altas Enerxías (IGFAE), IceCube entró en funcionamiento en 2011 tras dos décadas de diseño y construcción. Pronto detectó los primeros neutrinos de alta energía procedentes de fuera del sistema solar.
Asimismo, la investigación ha durado 35 años y ha costado 250 millones de dólares, financiados por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos. Según La Jornada, el próximo gran impulso sería observar una supernova en nuestra galaxia.
Por su parte, el IGFAE recordó que la idea de detectar neutrinos en el hielo surgió a mediados de los años 80. En ese momento, Francis Halzen conversaba con su investigador posdoctoral Enrique Zas, hoy catedrático en Santiago de Compostela.
Finalmente, el Nobel respondió con humor a una pregunta sobre su infancia. “No, soy belga, quería ganar el Tour de Francia”, dijo.











