La crisis financiera por el impago de Petróleos Mexicanos (Pemex) a proveedores y subcontratistas ha desencadenado una fuerte recesión económica en Tabasco y Campeche. Durante más de 15 meses, Pemex ha acumulado deudas superiores a los 430 mil millones de pesos, de acuerdo con datos de la Canacintra Tabasco. Este retraso en los pagos ha obligado al cierre de más de 130 empresas y el despido de cerca de 22 mil trabajadores en ambos estados, lo que afecta especialmente a regiones donde la economía depende en un 70% (Tabasco) y 90% (Campeche) de la industria petrolera.
La falta de liquidez no solo golpea al sector petrolero sino también a actividades complementarias, como hotelería, restaurantes y servicios urbanos, que sufren una desaceleración por la ausencia de flujo económico. Líderes empresariales, como Alejandro Yesugai Frías Díaz y Rubén Rosiñol Abreu, exigen a Pemex el cumplimiento del pago por servicios ya realizados y denuncian el riesgo de quiebra para cientos de pequeñas y medianas empresas.
Frente a la falta de respuesta, el Frente Amplio de Subcontratistas de Tabasco y 22 cámaras empresariales han advertido la realización de bloqueos y paros de actividades si la petrolera no cubre sus adeudos. Además, subcontratistas emprendieron la campaña #PemexPagaYa para visibilizar la gravedad del problema mediante anuncios móviles en Villahermosa y Ciudad del Carmen.
A pesar de que declaraciones oficiales afirman la liquidación de las deudas, los involucrados aseguran que hasta ahora no se han recibido los pagos, manteniéndose una fuerte presión social y empresarial. La incertidumbre crece mientras Pemex no ofrece una solución clara y los afectados amenazan con paralizar el sureste mexicano como una medida de presión para exigir la pronta liquidación de adeudos.












