Estados Unidos perfora el lecho del río Bravo frente a los puentes internacionales 1 y 2 de Nuevo Laredo para anclar una barrera de boyas. Las perforaciones buscan fijar un sistema de sujeción permanente al fondo del río.
En el cauce opera maquinaria pesada apoyada por plataformas flotantes y embarcaciones. Sin embargo, la información oficial no precisa cuántas boyas tendrá el tramo, su longitud ni la fecha de conclusión de la obra.
Protección Civil vigila la barrera de boyas
Humberto Fernández Diez de Pinos, director de Protección Civil y Bomberos de Nuevo Laredo, descartó, por ahora, un riesgo para la población. “Al momento no nos genera un riesgo lo que se está instalando”, declaró a La Jornada.
Aun así, añadió que su equipo seguirá monitoreando los trabajos con los bomberos de Laredo, Texas. Además, reconoció que no existe un sistema oficial de comunicación con el gobierno estadounidense sobre este tema.
El funcionario recordó que en julio una creciente soltó varias ristras de boyas. Después, las estructuras formaron una especie de dique en el área del Puente Internacional III, lo que obligó a evacuar el puente.
Los dos Laredos piden estudios
Autoridades de ambos Laredos advierten que la barrera de boyas, una medida fronteriza de Estados Unidos, podría provocar taponamientos e inundaciones durante una creciente. Por ello, la alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas, advirtió sobre el riesgo de un taponamiento.
“A la hora de soltarse nos puede hacer un taponamiento y cualquiera de los dos lados del río puede sufrir alguna afectación”, dijo, según El Mañana. A su vez, el alcalde de Laredo, Texas, Víctor Treviño, y el congresista Henry Cuellar exigieron estudios de impacto antes de colocar estructuras.
Por su parte, Ramón Meza González, representante de la CILA en Nuevo Laredo, afirmó que el proyecto no tiene aprobación del organismo. “Ese tipo de anclaje que están utilizando podría llegar a afectar en alguna creciente a los dos Laredos”, señaló a La Jornada.
Asimismo, Meza recordó que el artículo 4 del Tratado de 1970 prohíbe obstrucciones en el cauce del río Bravo. En consecuencia, las autoridades de ambos Laredos piden estudios hidrológicos antes de continuar con la barrera de boyas.











