La construcción de la nueva planta coquizadora en la refinería de Salina Cruz, Oaxaca, presenta un avance físico del 76%, según datos confirmados por la administración federal. Por consiguiente, la obra permitirá procesar residuos pesados para obtener combustibles de mayor valor comercial y menor impacto ambiental.
De esta manera, el complejo industrial dejará de producir combustóleo, un combustible con alto contenido de azufre, para enfocarse en la generación de gasolinas y diésel ultra bajo azufre. Asimismo, la Presidenta de México supervisó personalmente los trabajos, resaltando la importancia de esta infraestructura para alcanzar la autosuficiencia energética.
Impacto productivo y ambiental en Salina Cruz
La modernización de las instalaciones en Salina Cruz contempla una reconfiguración tecnológica que incrementará significativamente la producción de combustibles limpios. Ciertamente, la nueva planta de coquización procesará los remanentes del primer proceso de refinación para extraer hasta el último remanente de valor del crudo.
Puesto que el objetivo es reducir las emisiones contaminantes, el diésel y la gasolina resultantes cumplirán con los más estrictos estándares de calidad internacional. Por esta razón, la empresa ICA Fluor, encargada de la ejecución del proyecto, trabaja bajo cronogramas acelerados para iniciar operaciones en el corto plazo. Igualmente, esta transformación tecnológica contribuirá a mejorar la calidad del aire en la región del Istmo de Tehuantepec.
Hacia la autosuficiencia energética
Por otro lado, la operación de la coquizadora generará coque de petróleo como subproducto, el cual posee un alto poder calorífico y diversas aplicaciones industriales. Debido a su composición, este material puede utilizarse como combustible en cementeras o incluso como insumo para la producción de fertilizantes nitrogenados.
De este modo, la refinería de Salina Cruz diversifica su portafolio de productos mientras optimiza el aprovechamiento de los recursos naturales. La puesta en marcha de esta infraestructura permitirá procesar crudo pesado nacional, aumentando la oferta de gasolinas y diésel en el mercado interno. De esta forma, el complejo de Salina Cruz se prepara para jugar un papel protagónico en el futuro energético de México.













